martes, 8 de mayo de 2018

La anomia en la obra de Dostoievski.


Introducción

La importancia de la literatura en los estudios de interés de ciertos campos como la psicología, la sociología, la historia, entre otros, es claramente observable si hacemos consciente que no hay obra literaria por más  que aparezca en el género de ficción, que no responda a un contexto histórico-social. Ya sea a modo de respuesta, de cuestionamiento, de negación o de afirmación, la literatura se mantiene estrechamente unida a su tiempo y a su espacio, y nos puede ayudar a los científicos sociales, como herramienta desde donde nos podemos situar, para poder adquirir un ángulo que quizá no hubiera sido sencillo conseguir por otro medio.
            Ahora cuando nos encontramos con ese tipo de literatura que tenía como motor describir lo más fielmente la realidad histórico-social que lo rodeaba, el interés de los científicos sociales en esta debe ser mayor. Así en la investigación particular de una sociedad, tenemos la posibilidad de apoyarnos en análisis exhaustivos del comportamiento y psique humana que se contienen de manera extraordinaria en la literatura. Con base en lo anterior, en este ensayo trataré de aplicar el concepto de anomía de Emile Durkheim, para analizar y comprender más a fondo la novela Crimen y castigo (1972) de Fiodor Dostoivesky. El objetivo principal será reflexionar si la situación de la Rusia Zarista retratada en esa novela y el accionar de los personajes, en especial del protagonista, pueden ser explicados o no, desde una perspectiva sociológica. Lo primero que haré  será hacer un breve recorrido por la vida  y pensamiento de Dostoiveski, después por los acontecimientos más importantes de la novela y el contexto en que esta se sitúa y a continuación, explicaré el concepto de anomía para finalizar analizando la obra aplicándolo.





Biografía y comentarios de la obra de Fiódor Mijaílovich Dostoievski

            Nació el 30 de octubre de 1821 en Moscú, su padre fue un cirujano militar que trabajó en un hospital para pobres de Marinksi, para más tarde comprar una propiedad en 1831 y adquirir siervos y un título nobiliario. Su padre era un hombre medianamente instruido y de tradiciones y costumbres conservadoras, conocido por la severidad de su temperamento. Su madre, descendiente de una familia de comerciantes, era una persona instruida y con carácter dulce, transigente y profundamente religiosa, de dónde podemos intuir la influencia del cristianismo ortodoxo fuertemente visible en la obra de Dostoievski.
            Nacido en la época del reinado del zar Nicolás I, la Rusia Zarista estaba pasando por una etapa de dura represión en pro a debilitar y detener las ideas liberales occidentales provenientes de Europa que empezaban a florecer en las mentes de los más jóvenes, como el intento de reformar una Rusia zarista que en todo el transcurso del siglo xix sufrió una crisis que acarreó su inevitable disolución Aún a pesar de todos los métodos represivos del Zar, las ideas revolucionarias y liberales no podían ser totalmente extinguidas, y la industrialización empezó a transformar poco a poco a Rusia, haciéndola pasar por una etapa de profundas crisis, siendo notables en las abismales diferencias de clase. Dostoiveski ingreso a la academia de ingeniería militar de San Petersburgo en 1838, donde permaneció 5 años. A partir de esa experiencia y con base a un gusto por la literatura desde la niñez, decide abandonar su carrera militar para buscar seguir su pasión, que serían la pluma y  las hojas hasta el final de sus días.
            El recorrido por la narrativa Dostoievskiana es un proceso incesante entre comprenderte y comprender lo otro, siempre desde un profundo temor y una constante desgracia.
            Él entendía al humano como el lugar donde múltiples y heterogéneas dimensiones luchan y chocan entre sí, donde lo malo no es simplemente malo. Negaba y fragmentaba la aparente universalidad, que empezaba a  reinar el pensamiento en esa época, donde la razón y su capacidad “divina” podían nombrar, describir y definir cada acto humano. Incrédulo de esa ciencia que empezaba a obtener autoridad sobre el alma humana, llamada psicología, él la veía con desconfianza, y la desentrañaba con un profundo análisis y desarrollo psicológico en sus personajes.
            Nos enseña a ver al humano como una continua e incesante ambivalencia, donde cada acto tiene en sí, múltiples causas y múltiples interpretaciones de esas causas, y su forma de mostrárnoslo es en sus insuperables narrativas psicológicas, donde cada personaje define muy bien cada uno de los distintitos pensamientos o reflexiones que tiene Dostoievski  (desde su realidad compleja) de cada situación importante en la historia que nos narra.
            Sus historias están llenas de angustia, tanto así que pareciera que esta emoción tan humana, fuera la piedra angular que guía la mayoría del hacer de sus protagonistas.
            El que sus historias sean guiadas mayoritariamente por la angustia, tiene su respuesta en el devenir de su propia vida, que a falta de mucho, tuvo de sobra y como eterna acompañante a esa emoción tan pesada e intensa. Su vida, como muchas otras coetáneas a él  y a mí, reflejan ese modelo del hombre moderno, que a base de un marcado y en creciente individualismo, que nos separa de la vida social y que nos sumerge en la sustitución de una conexión pre-moderna de relacionarnos con los otros, a una raquítica, plástica, robotizada y funcional “nueva” y común forma de relacionarnos con los otros.
Lo primero que admiré y reconocí en la  primera lectura de crimen y castigo, (una de sus obras más icónicas) fue cómo el ojo narrativo se paseaba ya sea entre la mente de un joven nihilista, pobre, angustiado, asesino y totalmente exiliado del mundo moral por su ausencia de valores; por calles, callejones y tugurios, donde la miseria humana sustituye la pintura de los muros y la tragedia al nublado sol de san Petersburgo; o por el corazón destrozado, devorado, vomitado y vuelto a comer por la sociedad, de una prostituta cristiana, que su incondicional amor por el otro desahuciado, negado, condenado por el ojo de dios y por el ojo de una sociedad que sabía muy bien condenar pero no condenarse, seguía latiendo y tenía su justificación, como canal de expiación de los pecados, como perdón absoluto y como puente de resurrección hacía el regreso al mundo de lo correcto.
Acontecimientos más importantes en Crimen y castigo
Así es que en ese nihilista encontramos al protagonista llamado Rodión Románovich Raskólnikov de su obra Crimen y Castigo (1972), un joven que por causas económicas tiene que abandonar la universidad para anidarse en una habitación mísera y apenas conseguir lo mínimo vendiendo algunos artículos a una vieja usurera para sobrevivir. En uno de los momentos de mayor crisis en el personaje, inspirado por condiciones de vida paupérrimas y por extrañas deducciones psicológicas, es que decide asesinar a la usurera. Esto debido a dos razones: para conseguir dinero y por la fiel convicción de que esa vieja era una persona vil y que su existencia en el mundo no traía nada bueno para la sociedad. A partir del crimen (acontecimiento más importante del libro) en el cual sucede algo fortuito, (el asesinato también de la hermana de la usurera por haberlo sorprendido en el acto) es que Raskolnikov esconde el dinero robado y se sumerge en una profunda crisis psicológica, donde la culpa, la reflexión y la angustia luchan en la mente de este joven desgraciado.
            A lo largo de la novela vamos encontrando más personajes que serán de vital importancia. Uno de ellos es el antagonista de Raskolnikov, el juez de instrucción llamado Porfirio Petrovich, el cual gracias a su calculadora inteligencia y a sus habilidades de detective, consigue después de varios interrogatorios descubrir que Raskolnikov es el asesino.
            Sonia Semiónovna Marmeládova, una joven cristiana de 18 años que tiene que prostituirse para mantener a su familia. Fueron los únicos oídos que recibieron la confesión  de Raskolnikov por la creencia de la pureza de su corazón y así Sonia se convierte en el  camino hacia la resurrección de él, cuando este confiesa a la policía y es condenado a 8 años de prisión en Siberia, lugar al que Sonia lo acompaña por el amor incondicional que le tiene.
            Otro de los personajes importantes e icónicos de Crimen y castigo (1972), es Semión Zajárovich Marmeládov, un exfuncionario alcohólico padre de Sonia que tiene en la miseria a su familia, su primer y más importante encuentro con Raskolnikov, en una cantina, casi al inicio de la narración, es considerada una de las mejores escenas de la literatura Dostoievskiana. Este personaje muere atropellado por una carreta.
            Hemos expuesto anteriormente la tendencia de Dostoievski, esa particularidad de mirar el mundo  desde los ojos de los condenados, de los inmorales, de los insignificantes, de aquellos míseros humanos que caminan en el borde de esa línea que determina lo bueno y lo malo de su condición de humano-moderno, es para mí una de las tantas atribuciones que Dostoievski nos deja a la posteridad para el entendimiento de la modernidad. Esto es lo que nos ayuda a conocer desde un ángulo adecuado,  la realidad de la Rusia Zarista y a empezar a comprender el actuar de sus personajes como dependientes al contexto socio-político-económico que los rodeaba.

Anomia en crimen y castigo
Durkheim considera a la sociedad como “el conjunto de sentimientos, ideas, creencias y valores que surgen a partir de la organización individual a través de este tipo de grupo y que tiene una existencia diferente y superior a cada uno de sus miembros, es decir, que existe gracias al grupo pero no está en ninguno de ellos de forma individual.”(López, 2009, p.4)
El concepto de solidaridad mecánica y de solidaridad orgánica, son fundamentales para que podamos entender el concepto de anomía.
            La solidaridad mecánica se daba en sociedades tradicionales o pre-modernas “en las cuales existe una división mínima del trabajo, se desarrolla una conciencia colectiva que hace énfasis en la solidaridad de grupo” (López, 2009, p.6) Es decir que en esas sociedades, la división del trabajo no estaba tan especializada ni diversificada, y esta se regía por una fuerte integración de la comunidad, por lo tanto el grupo era la fuerza dominante de la sociedad. Y la solidaridad orgánica que es el resultado de remplazar la primera en relación a que la sociedad ha crecido junto con las especializaciones que cambian drásticamente la división de trabajo, “ es decir, una conciencia colectiva que se basa en la interdependencia mutua de los miembros de una sociedad” (López, 2009, p.8) y por lo tanto los miembros de la sociedad se comunican entre sí en pro a un sistema funcional de partes inter-vinculadas, donde al especializarse cada vez más un individuo, este necesitará que alguien más haga lo que él no puede hacer.
            Este cambio entre solidaridad mecánica y solidaridad orgánica, lo podemos ver claramente en el contexto de la Rusia Zarista de esa época, donde la industrialización empezaba a surgir y los lazos entre los individuos pre-modernos empezaban a ser remplazados por los lazos modernos-industriales-capitalistas, sumiendo a Rusia en una profunda crisis social, y de la cual Dostoievski hace mención : “iba tan miserablemente vestido, que nadie en su lugar, ni siquiera un viejo vagabundo, se habría atrevido a salir a la calle en pleno día con semejantes andrajos. Bien es verdad, que este espectáculo era corriente en el barrio que nuestro joven habitaba.”(Dostoiesvki, 1972, p.83) Así Dostoievski, nos va dejando pistas, agudas reflexiones sobre el contexto socio-histórico que habitaba, ya sea con la elección misma de la trama que desarrollaba y de los personajes que creaba, o en los pensamientos de sus personajes. Así en este momento de transición que afectaba a Rusia entre la pre-modernidad y la modernidad, y con lo que acarreaba el cambio de la división de trabajo y de los procesos productivos, es que podemos encontrar la anomía, entendiendo a esta como “la ausencia de un cuerpo de normas que gobiernen las relaciones entre las diversas funciones sociales que cada vez se tornan más variadas debido a la división del trabajo y la especialización, características de la modernidad” (López, 2009, p.6) así la sociedad  “cumple dos funciones: la integración y la regulación; cuando la segunda no es ejercida adecuadamente los individuos se encontrarán en una situación de anomia, concepto que ocupa un papel central en su obra” (López, 2009, p.4) Entonces ¿podemos decir que el régimen zarista en donde se desenvuelve Dostoievski y se mueve Raskolnikov en Crimen y castigo, estaba pasando por un momento de anomia? Donde las relaciones entre los individuos estaban cambiando drásticamente, con la llegada del pensamiento liberal, burgués, capitalista. Dejando al régimen zarista en un momento donde la integración y la regulación pasaban por un momento de crisis, si no, ¿Por qué existiría la historia de un joven que a culpa de la miseria y de un nulo contacto con su exterior, decidiera asesinar a una vieja usurera que vivía de estafar a los demás, y todo eso para conseguir dinero y una justificación más grande a su existencia? ¿No será que Raskolnikov tenía un nulo reconocimiento con su comunidad? Y ¿su nihilismo respondía a la aflicción, el caos y la confusión que la industrialización y la modernidad estaban llevando y transformando en San Petersburgo? Debido a que la transformación ha sido rápida la sociedad ha cambiado los mecanismos y las relaciones de producción, sin embargo, la reglamentación moral, la tabla de valores de la sociedad, cruza por un periodo de atraso con respecto a los cambios políticos, económicos y sociales, que es necesario renovar y que se amolde a ese nuevo cambio de vida, como consecuencia de esto “se ha producido una situación de competencia sin regulación, lucha de clases, trabajo rutinario y degradante, entre otros, en el que los participantes no tienen clara cuál es su función social y en la que no hay un límite claro, un conjunto de reglas que definan qué es lo legítimo y lo justo” (López, 2009, p.6)
            Entonces la rápida transformación  debilita el poder de “regulación” de la sociedad, dejando al individuo sin fuertes límites sobre lo que debe o no debe hacer, así Raskolnikov, al no tener una acotación sobre su acción individual muy clara, debido al cambio de la fe por la razón, del juicio por la tradición, “A raíz de este debilitamiento identificado como anomia, los individuos han dejado de tener clara la diferencia entre lo justo y lo injusto, lo legítimo y lo ilegítimo” (López, 2009. p7). De esta forma, Raskolnikov respondiendo a estímulos exteriores decide cometer el crimen, para después sufrir las consecuencias de la condena por la sociedad, que él interioriza y busca solucionar con un incesante diálogo interior, para finalizar entregándose y deseando el suplicio como resurrección y reintegración a la sociedad.
            Podemos concluir que la Rusia zarista en esa época, estaba pasando por una “fragmentación de la estructura cultural de la sociedad” (López, 2009, p.10). Llamada por Durkheim anomia, y que esta era el resultado de la transformación de la solidaridad mecánica dada en sociedades pre-modernas o tradicionales por la solidaridad orgánica, que se encuentra en las sociedad modernas, capitalistas, industriales. Por lo tanto, Dostoievski, en su novela Crimen y castigo nos pasea por la mente de un individuo que sufre las consecuencias de la anomía hasta el punto de orillarlo a cometer un acto violento y de desintegración con su sociedad, condenándolo a condenarse en su interiorización y a esperar el suplicio que la sociedad debe de darle, para que este pueda reintegrarse en un intento de buscar una identificación cultural con la sociedad que lo rodeaba.

Referencia
López, M. (2009) El concepto de anomia de Durkheim y las aportaciones teóricas posteriores. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad iberoamericana, 130-147.

Dostoievski, F. (1972) Crimen y castigo. Barcelona, España: Credsa ediciones y publicaciones.


lunes, 7 de mayo de 2018

“¿Quién se ha llevado mi soma?”: Racionalización y Burocracia en Un mundo feliz de Aldous Huxley (ensayo)


Gabriela Karina Zúñiga López
 Grupo 1B
Introducción
Aunque Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley tiene un reconocido lugar en la estantería de las novelas distópicas, bien podría reconsiderarse su género como sátira utópica.  Si una utopía es un buen lugar, un mundo maravilloso, paradisíaco, entonces una distopía es un mundo malo, corrupto, caótico. En la superficie el mundo de Un mundo feliz posee las características de la utopía, pero el resto, cual témpano de hielo, se encuentra sumergido en la ruina. ¿O será al revés? Eso depende de si lo que uno busca es la felicidad o la verdad.
            Aldous Huxley (Godalming, Inglaterra, 1894), el autor de Un mundo feliz fue testigo de trascendentes cambios sociales. Antes de la publicación de la novela, en 1932, presenció la devastación de la 1° Guerra Mundial, y el surgimiento del Fascismo. Asimismo, nuevos avances científicos relacionados con la biología y la psicología no pasaron desapercibidos para Huxley. Thomas Henry Huxley y Julian Huxley, el abuelo y el hermano de Aldous, fueron destacados biólogos que habrían inspirado al escritor a incluir en la novela técnicas reproductivas humanas al más puro estilo de la eugenesia, parte fundamental de esta historia de ciencia ficción («Aldous Huxley – Modernism Lab», s. f.).
En el año 2432 de nuestra era (632 después de Ford) los seres humanos ya no tienen madre ni padre, son engendrados en frascos, como en la fecundación in vitro. Permanecen en un frasco hasta el momento de su “nacimiento” o decantación, como ellos le llaman. A lo largo de la gestación se les administra un tratamiento médico de acuerdo con la casta o clase social a la que serán asignados. Así, las clases altas -Alfa y Beta- reciben una dosis completa de oxígeno, ya que ellos están destinados a ser los más inteligentes. En cambio, las clases bajas -Gamma, Delta y Épsilon- reciben menos oxígeno e, incluso, se les suministra alcohol y rayos X. Además, mientras que para las clases altas se producen individuos únicos, para las clases bajas se producen clones en masa.
            Mediante un método de castigos y recompensas, desde los primeros meses de vida se les enseña a los ciudadanos de Un mundo feliz las normas, creencias y preferencias propias de su clase. Este condicionamiento continúa a lo largo de la infancia y adolescencia, con mensajes subliminales susurrados una y otra vez durante la noche mientras duermen.
            La frecuencia de las enfermedades en general ha disminuido considerablemente en Un mundo feliz. Nadie tiene sobrepeso u obesidad, y todos mueren antes de que la vejez se les comience a notar. Debido a la forma en que son gestados nadie tiene familia. El amor romántico también ha desaparecido, junto con la intensidad de las emociones. Nada de todo esto es necesario para la estabilidad de la sociedad. Gracias a la ciencia y la tecnología se ha logrado progresar hasta el punto óptimo para el sistema. La producción y el consumo han alcanzado también niveles balanceados. No ocurren grandes conflictos como las guerras, y los pequeños conflictos y pesares se arreglan con soma, una droga psicodélica sin efectos secundarios.
El objetivo principal de este ensayo es probar que la finalidad última de la sociedad altamente organizada, eficiente y estable de Un mundo feliz no es la felicidad de los ciudadanos. La felicidad, pues, no es el objetivo principal o último, sino, más bien se presenta como un factor imprescindible en el mantenimiento de la estructura de la sociedad de Un mundo feliz. Por medio de la racionalización y la burocracia, la felicidad es un factor determinante en la perpetuación del estatus quo y el sistema de producción y consumo.

Desarrollo
Los conceptos teóricos en los que me baso para el análisis de este ensayo surgen de la vasta y compleja teoría sociológica de Max Weber. Con el auge de la Revolución Industrial y el Capitalismo Weber observó que distintos rubros de la sociedad moderna occidental, como la economía, la política y hasta la religión, mostraban una tendencia hacia la racionalización (Giddens, 2009, p. 20).
Debido a que no es una tarea fácil encontrar una definición precisa de racionalización en la obra de Weber, quien incluso manejaba distintas definiciones en diferentes situaciones (Ritzer, 2011, p. 136), utilizaré aquí una definición de racionalización sintetizada de manera clara y sencilla como la aplicación del principio de eficiencia y el conocimiento científico y tecnológico en el ámbito social y económico de la sociedad industrial, mediante la burocracia (Giddens, 2009, p. 20).
Para Weber, las sociedades industriales se caracterizan por su organización burocrática, la cual tiene como finalidad principal un gobierno y administración basado en reglas legales y en el cumplimiento de objetivos. Además, Weber consideraba que las personas de estas sociedades comenzaban a modular su comportamiento de acuerdo con los mecanismos burocráticos, alejándose cada vez más de motivaciones relacionadas con la religión, superstición, costumbres, tradiciones y creencias. Junto con estas motivaciones, las emociones también quedaban relegadas para darle cabida al cálculo frío y racional (Giddens, 2009, p. 20).
La burocracia como tipo ideal tiene para Weber (1964, pp. 176, 179) ciertas características básicas: organización jerárquica, división del trabajo altamente especializada, reglas y procedimientos escritos, cualificación profesional obligatoria, impersonalidad, alta disciplina y supervisión administrativa. Estas propiedades ayudan a componer una organización eficiente en cualquier institución.
En cuanto a Un mundo feliz, la estructura burocrática se encuentra altamente jerarquizada. Con excepción de algunas regiones, el mundo está regido por el Estado Mundial. Si bien no se menciona en la novela quiénes ocupan los puestos más altos de la jerarquía, el narrador refiere la existencia de diez interventores mundiales, de los cuales el Interventor Residente de la Europa Occidental, Mustafá Mond, es, de los personajes principales, el que ostenta el rango jerárquico más elevado. En el pasado, al parecer, el cargo de líder principal lo tenía Ford, uno de los reformadores de la sociedad de Un mundo feliz.
Otra característica básica de la burocracia que constituye un aspecto fundamental de la sociedad de Un mundo feliz es la división del trabajo altamente especializada. En principio, al dividirse la sociedad en cinco clases o castas (cada una subdividida en dos), la asignación de trabajos pasa en primer lugar por el filtro de la casta, por lo que un Alfa no puede hacer el trabajo de un Gamma, ni un Gamma puede hacer el de aquel. Luego, cada departamento de, por ejemplo, el Centro de Incubación y Condicionamiento se encuentra dividido en secciones claramente diferenciadas, como la Sala de Fecundación, la Sala de Envasado, el Almacén de Órganos y la Sala de Predestinación Social (Huxley, 1999, pp. 23, 30).
Una de las desventajas de la división del trabajo altamente especializado es la incapacidad entrenada (Schaefer, 2012, p. 125) de los trabajadores, quienes llegan a realizar de manera eficiente la parte del trabajo que les toca, pero que ignoran las demás partes del proceso. Como le ocurre a Linda, la madre de John -el “salvaje” que proviene de una reserva de Nuevo México-. John le pregunta sobre los detalles de su trabajo en Un mundo feliz, cómo se hacen los productos químicos y de dónde salen. Linda responde:
-No lo sé. Se sacan de frascos. Y cuando los frascos quedan vacíos, se envía a buscar más al Almacén Químico. Supongo que la gente del Almacén Químico los fabrica o quizá van a buscarlos a la fábrica, no lo sé. Yo no trabajaba en eso, me ocupaba en los embriones (Huxley, 1999, pp. 154, 155).
Además de la disciplina y la supervisión administrativa, y la impersonalidad que los ciudadanos de Un mundo feliz aplican en sus trabajos -y, de ser posible, en sus vidas-, la cualificación profesional, acorde a cada puesto de trabajo, queda asegurada por la predestinación social, puesto que cada casta posee lineamientos específicos relacionados con el tipo de trabajo, comportamiento, actitudes y creencias que en el futuro cada individuo adulto deberá ejercer. De modo que la cualificación profesional es aprendida desde muy temprana edad, por medio del condicionamiento neopavloviano y la hipnopedia, un método subliminal. En cuanto a las reglas y procedimientos escritos, de nuevo la madre de John, Linda, nos ofrece un ejemplo con su manual: “El Condicionamiento químico y bacteriológico del embrión. Instrucciones prácticas para los trabajadores beta del Almacén de Embriones” (Huxley, 1999, pp. 153, 154).
En Un mundo feliz el funcionamiento y la estructura de la sociedad dependen en gran medida de la racionalización y la burocracia. La reproducción humana, la salud, la educación, el trabajo, las relaciones sociales, la economía y hasta la muerte son controlados y administrados eficientemente en la sociedad de Un mundo feliz. El ciclo completo de la vida humana está intervenido por la ciencia y la tecnología.
La reproducción vivípara de los seres humanos es vista como algo obsceno; dejó de practicarse hace muchos años. Huxley, anticipándose a la fecundación in vitro, describe con detalle el nuevo método de reproducción humana. En el Centro de Incubación y Condicionamiento de la Central de Londres son gestados en masa miles de hombres, mujeres y hermafroditas. Con el método Bokanovsky un óvulo puede subdividirse hasta noventa y seis veces, y junto con la técnica de Podsnap -que acelera la maduración de los óvulos- se pueden producir alrededor de once mil individuos que en la actualidad nos recuerdan a los clones (Huxley, 1999, pp. 28-32).
Solamente a los Gamma, Delta y Épsilon se les aplica el método de Bokanowsky. Además, a estos se les aplica rayos X y una dosis masiva de alcohol, con el objetivo de ralentizar su desarrollo físico e intelectual. Por su parte, los Alfa y los Beta eran predestinados a convertirse en individuos únicos y diferenciados, por consiguiente, recibían cantidades óptimas de oxígeno y nutrientes. “El método Bokanovsky es uno de los mayores instrumentos de la estabilidad social” (Huxley, 1999, p. 28), dice el Director de Incubación y Condicionamiento. Así pues, mediante este sistema, cada aspecto y etapa de la reproducción humana es controlado de manera racionalizada, gracias al avance científico y tecnológico.
Desde que son embriones, los ciudadanos de Un mundo feliz son sometidos a un proceso de condicionamiento que continúa hasta la adolescencia. A algunos se les condiciona a tolerar el calor o productos químicos como el cloro, el plomo, el asfalto, la sosa caustica, entre otros. El Director de Incubación y Condicionamiento le comenta a un grupo de estudiantes que recorren el Centro: “(…) éste es el secreto de la felicidad y la virtud: amar lo que uno tiene que hacer. Todo condicionamiento se dirige a lograr que la gente ame su inevitable destino social” (Huxley, 1999, p. 37).
En la época (1932) en que Huxley escribió Un mundo feliz, las teorías sobre el condicionamiento como forma de aprendizaje comenzaban a prosperar. El método del condicionamiento neopavloviano les enseña a los ciudadanos de Un mundo feliz a odiar los libros -que no sean manuales de trabajo-, a aborrecer los paseos en el campo, a tener prejuicios hacia los individuos de las otras castas, o que les enseña a ser consumistas. De manera más sutil, el método de la hipnopedia transmite mensajes subliminales. Un altavoz instalado en la cabecera de las camas de los niños Beta repite en un susurro incesante:
Los niños Alfas visten de color gris. Trabajan mucho más duramente que nosotros porque son terriblemente inteligentes. De verdad me alegro muchísimo de ser Beta porque no trabajo tanto. Y, además, nosotros somos mucho mejores que los Gamma y los Deltas. Los Gammas son tontos (…) (Huxley, 1999, p. 50).
El condicionamiento continúa su proceso racionalizador, implacable e ineludible, repitiéndose una y otra vez por las noches mediante la hipnopedia,
Hasta que al fin la mente del niño se transforma en esas sugestiones, y la suma de estas sugestiones es la mente del niño. Y no sólo la mente del niño sino también la del adulto a lo largo de toda su vida. La mente que juzga, que desea, que decide… formada por estas sugestiones. ¡Y estas sugestiones son nuestras sugestiones! (…) ¡Sugestiones del estado!” (Huxley, 1999, p. 51),
recita triunfal el Director de Incubación y Condicionamiento.
Desde la etapa embrionaria los ciudadanos de Un mundo feliz son predestinados a pertenecer a una de las cinco castas o clases sociales: Alfa, Beta, Gamma, Delta o Épsilon. Esta estratificación comprendería una evidencia más de la presencia de la racionalización en Un mundo feliz. El método de reproducción humana y el sistema de condicionamiento neopavloviano tienen como objetivo controlar y delimitar el comportamiento de la sociedad feliz. En ese contexto los factores biológicos determinan los sociales. El método de condicionamiento es tan efectivo que muy pocos ciudadanos pueden cuestionarse el orden social. Bernard Marx es uno de ellos, el psicólogo Alfa más que se debate entre la inercia del placer y el consumo condicionados y la perspectiva de la dolorosa verdad.
El Estado Mundial de Un mundo feliz busca la estabilidad social, la cual consigue gracias al sistema de castas. El método de reproducción humana y el condicionamiento neopavloviano causan que las posibilidades de movilidad social resulten prácticamente nulas. Como asegura Mustafá Mond, el Interventor residente de la Europa Occidental: “(…) todos están condicionados de modo que no pueden hacer otra cosa más que lo que deben hacer” (Huxley, 1999, p. 264). Los ciudadanos de Un mundo feliz no anhelan escalar a una clase social más alta, ni sueñan con ser exitosos, ricos, amados y hermosos; esas ideas no se las han implantado subliminalmente. Quizás eso ocurra en otras sociedades.
En la misma línea, la racionalización se presenta en otro aspecto del ciclo de la vida humana. Esto es, los conocimientos científicos y tecnológicos son aprovechados por la sociedad de Un mundo feliz para llevar una vida saludable y estética hasta el momento de la muerte. Esta es vista como algo natural, ya que a los niños se les condiciona a no temerle, a no darle importancia. Es difícil descifrar la edad de una persona porque todos se conservan joviales, incluso cuando mueren. La estabilidad social requiere una masa de trabajadores sanos y útiles, que nunca, o casi nunca, se enfermen ni se jubilen.
Las mujeres Alfa y Beta poseen saludables y “neumáticos” cuerpos, con excepción de Linda, la madre de John. Linda era una Beta que trabajaba en el Almacén de Embriones, se había perdido en un viaje que hizo junto con el Director de Incubación y Condicionamiento a una Reserva de salvajes, en Malpaís, Nuevo México, una zona “incivilizada”. Linda estaba embarazada cuando ocurrió. El Director de Incubación y Condicionamiento regresó solo a Londres. Dieciséis años después Linda y su hijo John fueron descubiertos por Bernard Marx y Lenina Crowne, quienes los llevan de regreso a la civilización. Pero Linda ya no es la misma, su cuerpo no es delgado ni “neumático”, tiene maltratado el rostro y los dientes amarillos. La sociedad feliz ya no quiere aceptarla de nuevo y la rechaza por representar un peligro para la estabilidad social (Huxley, 1999, pp. 173-175). La racionalización del cuerpo es tan efectiva que produce uniformidad entre los individuos y, al mismo tiempo, rechazo ante los que son diferentes.
La racionalización es aplicada en Un mundo feliz para controlar las emociones y las relaciones interpersonales. El concepto de amor romántico ha desaparecido del panorama. Como consecuencia del método de reproducción humana in vitro nadie tiene familia, ni relaciones amorosas que los distraigan de mantener en orden el sistema de producción y consumo. Las relaciones sexuales se practican libremente y sin compromiso alguno, incluso se enseña a los niños a emularlas, como parte de su condicionamiento.
Asimismo, para aliviar cualquier altibajo emocional que pudiera presentarse, los sucedáneos del cristianismo y el alcohol -el culto a Ford y el soma- son la mejor opción, libre de efectos secundarios, como explica el Director de Incubación y Condicionamiento (Huxley, 1999, p. 80). Los rituales cristianos se secularizan y se racionalizan al regularizarse y uniformarse en el Fordismo, puesto que toda la sociedad que se halla bajo el dominio del Estado Mundial tiene que practicar los mismos rituales, el mismo sucedáneo de religión. La uniformidad produce estabilidad, el condicionamiento social la refuerza.
En el clímax de la historia, pregunta John, el salvaje: “¿Cómo puede gustaros ser esclavos? (…) ¿Cómo puede gustaros ser niños? (…) ¿No deseáis ser libres y ser hombres? ¿Acaso no entendéis siquiera lo que son la humanidad y la libertad?” (Huxley, 1999, p. 237). A lo que más adelante el Director de Incubación y Condicionamiento responde: “Actualmente el mundo es estable. La gente es feliz; tiene lo que desea y nunca desea lo que no puede obtener (…) Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas puedan obrar de otro modo que como deben obrar” (Huxley, 1999, p. 246). Solo hombres como Bernard Marx y su amigo Helmholtz Watson son lo suficientemente conscientes de su individualidad como para vislumbrar que las cosas quizás podrían ser de otro modo.
El Director de Incubación y Condicionamiento, “la ciencia personificada” (Huxley, 1999, p. 24), le explica a John que la estabilidad social no necesita de la verdad, la belleza y el arte. Por otro lado, Mustafá Mond, el Interventor, le advierte que la ciencia es peligrosa, solo es necesaria hasta cierto límite (Huxley, 1999, pp. 247-53). Agrega Mond:
El propio Ford hizo mucho por sustituir el énfasis puesto en la verdad y la belleza a la comodidad y la felicidad. La producción en masa exigía este cambio fundamental de ideas. La felicidad universal mantiene en marcha constante las ruedas, los engranajes; y no la verdad y la belleza” (Huxley, 1999, p. 254).

Conclusión
Así pues, como afirma Mond, la felicidad es el elemento que mantiene andando a la sociedad de Un mundo feliz, al estatus quo. Sin todo lo que hay debajo de esa felicidad que, a John, el salvaje, le parece falsa y superficial, sería difícil sostener la estructura y el funcionamiento de ese “maravilloso mundo nuevo” (Huxley, 1999, p. 234). El condicionamiento, la pertenencia a una casta social inamovible, la estabilidad social, económica, emocional y física, en suma, la burocracia y la racionalización de todos los aspectos de la vida provocan en los habitantes del mundo feliz un estado de bienestar y felicidad. Mustafá Mond le confiesa a John, el salvaje, que tiene razón, que el precio a pagar es la libertad (Huxley, 1999, p. 246). Ser feliz y esclavo, o ser libre pero desdichado. El Estado Mundial no tiene como objetivo último la felicidad de los ciudadanos, entendida esta como la satisfacción que puede derivarse de la satisfacción de las necesidades económicas, sociales, culturales, educativas, sino que una de sus finalidades consiste en utilizar la felicidad, racionalizar la felicidad, para mantener el mecanismo de la máquina andando.
En conclusión, una obra tan rica y compleja como Un mundo feliz no puede ser abarcada en la brevedad de un ensayo como este. Temas tan importantes como la división de castas sociales, la comparación del mundo feliz con nuestro mundo actual, la referencia a figuras históricas del comunismo, como Karl Marx, Vladimir Lenin, León Trotsky, Federico Engels, Ford (fordismo, taylorismo) entre otros, merecen también una revisión. Aquí, pues, se intentó analizar la estructura de la sociedad de Un mundo feliz a través de los conceptos de racionalización y burocracia, de la teoría sociológica de Max Weber.

Referencias
Aldous Huxley – Modernism Lab. (s. f.). Recuperado 16 de abril de 2018, a partir de https://modernism.coursepress.yale.edu/aldous-huxley/
Huxley, A. (1999). Un mundo feliz. México, D. F.: Grupo Editorial Multimedios.
Giddens, A. (2009). Sociology. Cambridge, Reino Unido: Polity Press.
Schaefer, R. (2012). Sociología. México, D. F.: McGraw-Hill.
Weber, M. (1964). Economía y sociedad. México, D. F.: FCE.

miércoles, 18 de abril de 2018

¿Qué es una falacia?

Las falacias son argumentos que parecen lógicos pero realmente no lo son, se utilizan para engañar, manipular o sacar beneficios, existen muchas falacias y estas también tienen que ver con la incapacidad que tiene uno para saber el porque de sus argumentos que muchas veces son irracionales. Esto no solo sucede con campañas de publicidad o organizaciones, también nosotros nos decimos falacias.
Comprender que decimos falacias a otros y a nosotros mismos, nos muestra lo vulnerable que somos;aceptar cosas que hay argumentos que cambian la estructura de nuestras ideologías,así que podemos caer en argumentos irracionales para justificar premisas que consideramos reales o verdades; simplemente para evadir o justificar nuestras acciones.

Por ahora hay dos tipos de falacias las formales e informales

Ejemplos de falacias informales
falacia ad ignoratiam: esta se genera por la percepción de que la idea es verdadera por el simple hecho de que no se puede demostrar que es falsa

falacia de autoridad: es cuando una organización por se influyente o poderosa puede manipular a la sociedad pata creer cosas irracionales, como por ejemplo la religión piensa que la homosexualidad es mala, y como lo dice un ente poderoso puede ser aceptado como real en la sociedad.



Ejemplos de falacias formales

Negación del ascendente: esta parte de una idea condicional "si me baño voy a tener suerte" el fallo esta en que ninguna de las premisas son racionales, no porque no te bañes no vas a tener suerte.


Sociologia T/V 1 B

martes, 17 de abril de 2018

Reseña del Manga Oyasumi Pun Pun

Hola lector, hoy te quiero compartir un manga bastante fuerte, para que te entretengas y disfrutes de la vida, claro, si es que no eres como Pun Pun.
Esta historia se desarrolla en Japón, nos lleva a la vida de Pun Pun nuestro protagonista y sus amigos,  primero se nos ubica en la infancia de este, sus años de escuela, inocente pero ansioso de conocer la vida, la pornografía y el sexo están presentes en la vida de este, pero lo verdaderamente maravilloso de este manga es el pensamiento angustioso de Pun Pun, dentro de este crece un punto  negro que lo consume, el pensamiento pesimista e existencialista de ¿porque estoy aqui? ¿podre llegar a ser feliz? este tipo de preguntas alteran la conciencia de Pun Pun, sin olvidar que Dios, a quien pun pun le pide ayuda, no se limita mas que a burlarse de la incapacidad de Pun  Pun de ser valiente. Lejos del egoismo de Pun Pun en el existe el miedo de herir y ser herido, enamorado de Aiko, Pun Pun desea hacerla feliz, pero su miedo es tan grande que simplemente decide ignorar por completo sus sentimientos a pesar de que Aiko lo quiere, no puedo decir que Pun Pun cambia y decide ser un hombre centrado y maduro, la verdad es que Pun Pun se obsesiona con la idea de que nunca va a tener a Aiko y vive aferrándose tanto al pasado que sus relaciones futuras se ven dañadas por los sentimientos de este y también por el punto oscuro.
No se si le haya pasado, nunca han sentido que a pesar de su esfuerzo y sus ganas de ayudar a la gente, por dentro solo se están ayudando a ustedes mismos, aumentando su ego, que aun amando a alguien por dentro lo odias, se que es patético, infantil, pero dentro de Pun Pun el conflicto moral es tan grande que no puede dejarlo de lado, aunque se esfuerce por querer ser como los demás por dentro cae en la conclusión de que se engaña a si mismo, pero si eso significa que la gente a su alrededor este bien y que pueda llevar una vida "agradable" a los ojos de todos, entonces esta bien engañarse a uno mismo, eso es mejor que morir.

La influencia de Pun Pun me parece encantadora, el desarrollo de los personajes es real nos llena de sentimientos tan universales, que a pesar de sentirnos solos y perdidos, todos nos sentimos de alguna manera igual.Las imágenes que tiene son perfectas para dedicarle a alguien algunos pensamientos, si te gusta el manga y las historias tristes pero con pasión, Oyasumi Pun Pun no te decepcionara.



Monica Dayane Ruvalcaba Bocanegra
1B t/v Sociologia CUCSH

martes, 13 de marzo de 2018

Reseña de Fahrenheit 451.


Mucho se ha dicho en las épocas recientes acerca de cómo el avance progresivo del Internet y de las redes sociales han ido desensibilizado gradualmente y de manera irrevocable al género humano.  Nos hemos vuelto más fríos, más desinteresados: nos hemos robotizado. Usamos el celular para hablar y socializar con personas estando en lugares llenos de personas. Quizás de este cambio no nos hemos dado cuenta o ni siquiera lo hemos percibido, precisamente porque se ha normalizado hasta convertirse en una cotidianidad, algo normal en nuestro día tras día. Analicémoslo con detalle: ya no nos provoca escalofríos ni nos estremece siquiera ver o escuchar la noticia de una masacre, de una guerra, de un asesinato, de una mujer violada, de un cadáver colgado del cuello a un puente con signos de tortura, de un niño asesinado a golpes, de gente desaparecida para siempre de la faz de la Tierra. A diario nos encontramos en Facebook, en Twitter, en YouTube o en Instagram, fotos o publicaciones que tratan temas relacionados con la violencia: por lo regular pasamos por alto la noticia, o a lo mucho, lo más que hacemos es reaccionar al acontecimiento con un me enfurece o con un me entristece, para después seguir viendo videos de animales graciosos o videos de cómo preparar recetas inverosímiles, o fotos de famosos llevando sin mesura sus vidas opulentas que, a nuestro juicio, son ejemplos a seguir. Dejamos de lado por completo esa preocupación esencial por el bienestar humano, ya no nos importa el sufrimiento ajeno: nos hemos deshumanizado. ¿Será esto indiferencia? Quizás sea algo peor: quizás sea conformismo. Mucho se ha dicho también, y es una verdad absoluta, cuando se afirma que la realidad superará siempre a la ficción. En este caso, otra vez, lo ha hecho.  
    Fahrenheit 451 es una novela que nos muestra un mundo futurista -alarmantemente parecido al nuestro- en el que la labor de los bomberos se ha tergiversado: en vez de apagar incendios, ellos los provocan. No obstante, su objetivo abrasador se centra en la literatura: como perros amaestrados, los bomberos se dedican a buscar libros ocultos a lo largo del país y a hacerlos desaparecer carbonizándolos con sus mangueras que escupen llamas. Es un mundo donde la gente no lee y tampoco le interesa hacerlo: las paredes de sus casas están llenas de pantallas enormes de televisión donde pueden ver lo que les plazca las 24 horas del día, y la violencia generalizada y cotidiana es vista con indiferencia. Hay amenazas de guerras, pero la gente tampoco se alarma por ello. El protagonista, Montag, es un bombero que un principio siente un placer exquisito por hacer arder las páginas escritas, y lleva una vida insulsa e insípida con su esposa Mildred, que ni siquiera recuerda cómo se conocieron. Pero al toparse un día con una joven distinta a todos, una joven a la que le gusta cantar, que le gusta disfrutar la lluvia, que no se le pasa en casa derritiéndose el cerebro con la televisión, una joven que piensa, Montag comienza a cuestionarse su propia existencia, y entonces se pregunta: ¿qué tendrán de misterioso los libros para ser quemados? La joven, llamada Clarisse, le pregunta: "¿eres feliz?". Montag no sabe qué contestarle. Lo perturbador de esta historia radica en que, mientras avanza la trama, nos enteramos que los libros se queman no porque representen un peligro, tampoco porque hagan pensar a la gente, sino porque en el pasado hubo un auge tecnológico  masivo que volvió a la gente tan insensible, tan conformista, que pensar se convirtió en algo prescindible. Entonces comienza la lucha de Montag: no tiene que pelear contra un sistema que en un principio él cree enemigo; no, tiene que luchar contra la sociedad ciega, conformista, que tiene la posibilidad de abrir los ojos pero que por comodidad, por aburrimiento, prefiere no hacerlo.
     Fahrenheit 451 sigue siendo oportuna, hoy más que nunca. Simplemente veámonos: la gente lee menos, la gente es cada vez más desinteresada, menos sensible, y todos los días los pasamos enfrascados en celulares, en computadoras, en tabletas, cegados por las redes sociales, idiotizados por el internet. ¿Qué tan lejos estamos de un futuro como el que muestra esta novela? ¿Somos felices?