a continuación un extracto del libro de la real academia de la lengua sobre ortografía:
a) Palabras compuestas sin guión. Si la palabra compuesta procede de dos o más palabras que se escriben sin guión, solo se coloca la tilde en la segunda, en caso de que le corresponda llevarla. La primera palabra no lleva acento ortográfico (aunque la llevara cuando era simple). Ejemplos: decimoséptimo, tiovivo, asimismo, traspiés, videojuego, tiralíneas, cortafríos.
b) Palabras compuestas con guión. En los compuestos de dos o más adjetivos con guión, cada elemento conservará la acentuación fonética y ortográfica que le corresponde. Ejemplos: histórico-artístico, franco-alemán, físico-químico, económico-social, lógico-matemática.
Bitácora del curso de expresión oral y escrita de la licenciatura en sociología. Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de Guadalajara
Mostrando entradas con la etiqueta Hernández Santillán Carlos Doroteo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hernández Santillán Carlos Doroteo. Mostrar todas las entradas
miércoles, 2 de marzo de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
calcetines promiscuos
Calcetines promiscuos
Tomado de la lectura de Alejandro Silva, se desprende el comentario de interpretar en su narrativa aquella analogía de ciertos calcetines con el reflejo que la sociedad, y en especial el individuo comportan en su quehacer cotidiano.
Por una parte, encontramos que tales calcetines por regla general, vienen por pares, y que al desvincularse uno del otro, presagian menesteres propios del abandono, el olvido, la sinrazón. Mientras que uno de ellos, logra, por el carácter del dueño escabullirse o mezclarse con otros que no son de su tipo, de su color, de su textura, etcétera. De esta forma el individuo asume en su rol social todas aquellas desatenciones con el decoro, el buen vestir, el orden, y todo aquello que lo remite a aceptar, aprobar, cierto grado de libertad, de desenfado frente a lo social.
Aquí es donde observamos que ese comportamiento toma forma analógica en la vida social del ser humano. Degenera, ciertamente, en la promiscuidad, el libertinaje, el libre albedrío, en fin, todo aquel comportamiento social reprobable por algunos, tolerado por otros, ignorado por otros tantos más.
Nosotros como sociedad tendemos a depurar, destruir, eliminar, toda aquella cosa que ya no sirve o que presenta signos claros de uso. ¿Qué no haremos con nuestros semejantes? Sobra decir que así es como aplicamos la discriminación, la segregación, la eliminación. De manera paradójica, buscamos flexibilidad, compatibilidad de caracteres, fórmulas mágicas, considerar lo derecho de lo izquierdo, afinidad tanto de género como de pensamiento, para de esa forma encontrar el equilibrio.
¿Debiera ser ingrato congeniar con la promiscuidad? Esto es precisamente lo que a diario acontece. La pregunta seguirá siendo la misma ¿por qué? Definitivamente, el sesgo de nuestro comportamiento frente a la vida, marcará la pauta.
Carlos Hernández Santillán
Cristóbal Hernández Balandrán
Francisco Joel Salcedo López
Araceli Anahi Vélez Becerra
Alejandro Huerta
Etiquetas:
Hernández Santillán Carlos Doroteo
jueves, 17 de febrero de 2011
sociologìa de la religión
Entiendo que la sociologìa, casi por regla general, busca un patròn de comportamiento, su organizaciòn, sin cuestionar si es o no es natural, sobrenatural, sacado de opiniones filòsoficas elevadas (fumadas)...
Por comodidad, yo asocio la creencia con la pràctica. De otra forma no concibo la creencia como tal. Soy o no soy.
Aùn no entiendo por què recular o aceptar que pertenezco a tal o cual religiòn, si es verdad que algo busco, algo pretendo transformar para mì en total contubernio con mis ideales, con mi forma de ver el mundo; y que de alguna forma, la sociedad me lo crea.
Las mùltiples variables que promueve el estudio de la sociologìa de aceptar o no la pertenencia religiosa, me lleva a pensar en los paradigmas que escucho y leo de la gente interesada en esta temàtica, me invita a reflexionar en el caràcter que tiene tanto la sociologìa como la religiòn. Mi mayor sorpresa es cuando intento unificar ambos conceptos. Y llego a la conclusiòn, mi conclusiòn: no se puede vincular si no existe la convicciòn, el placer, la necesidad de encontrarme, no como activista (a favor o en contra), sino como aquel individuo capaz de defender con argumentos lo que le pertenece, lo que es suyo, -y que lo puede compartir-, sin menoscabo de enfrascarse en discusiones estèriles. Sòlo que baste la demostraciòn. Y como esto es casi imposible, afirmo que aùn seguirà esta duda.
Por comodidad, yo asocio la creencia con la pràctica. De otra forma no concibo la creencia como tal. Soy o no soy.
Aùn no entiendo por què recular o aceptar que pertenezco a tal o cual religiòn, si es verdad que algo busco, algo pretendo transformar para mì en total contubernio con mis ideales, con mi forma de ver el mundo; y que de alguna forma, la sociedad me lo crea.
Las mùltiples variables que promueve el estudio de la sociologìa de aceptar o no la pertenencia religiosa, me lleva a pensar en los paradigmas que escucho y leo de la gente interesada en esta temàtica, me invita a reflexionar en el caràcter que tiene tanto la sociologìa como la religiòn. Mi mayor sorpresa es cuando intento unificar ambos conceptos. Y llego a la conclusiòn, mi conclusiòn: no se puede vincular si no existe la convicciòn, el placer, la necesidad de encontrarme, no como activista (a favor o en contra), sino como aquel individuo capaz de defender con argumentos lo que le pertenece, lo que es suyo, -y que lo puede compartir-, sin menoscabo de enfrascarse en discusiones estèriles. Sòlo que baste la demostraciòn. Y como esto es casi imposible, afirmo que aùn seguirà esta duda.
martes, 8 de febrero de 2011
¿Por qué entre a Sociología?
Desde mi particular punto de vista, el engranaje social que evoca el estudio de la sociología, debe ir más allá de los contenidos y significados implícitos en cada fenómeno social. Esto es, enmarcar cada suceso con la visión analógica de otros entornos, para que de esa manera, nos ilustre dilucidar los alcances, fortalezas y debilidades de aquello que provocó ese fenómeno social.
Cada evento social trae consigo una cierta carga de contenidos, por ejemplo: el fenómeno social del Macrobús… ¿cuáles son los datos que contiene esa implementación? ¿A quiénes beneficia? ¿Cuál es el verdadero interés práctico para desahogar la carga vehicular?... la lista de preguntas es tan vasta, como lo permita la imaginación. En cuanto a los significados, el fenómeno social nos invita a reflexionar sobre los alcances funcionales de adaptabilidad, de compatibilidad con nuestro entorno, los postulados políticos –entre ellos, el corporativismo, la globalización- y todos aquellos agentes sociales que pudiesen intervenir.
Todo el conjunto de información que se puede procesar (como en un juicio) hacen del quehacer sociológico un interesante panorama de estudio. Los elementos subjetivos del individuo que piensa en la problemática social, son precisamente los que permiten aplicar un criterio para convencer o para aprovechar la explotación del fenómeno social en estudio.
Considero apasionante la dinámica reflexiva que exige esta ciencia.
Hernández Santillán Carlos Doroteo
Primer semestre Grupo B
Licenciatura en Sociología
Universidad de Guadalajara
Cada evento social trae consigo una cierta carga de contenidos, por ejemplo: el fenómeno social del Macrobús… ¿cuáles son los datos que contiene esa implementación? ¿A quiénes beneficia? ¿Cuál es el verdadero interés práctico para desahogar la carga vehicular?... la lista de preguntas es tan vasta, como lo permita la imaginación. En cuanto a los significados, el fenómeno social nos invita a reflexionar sobre los alcances funcionales de adaptabilidad, de compatibilidad con nuestro entorno, los postulados políticos –entre ellos, el corporativismo, la globalización- y todos aquellos agentes sociales que pudiesen intervenir.
Todo el conjunto de información que se puede procesar (como en un juicio) hacen del quehacer sociológico un interesante panorama de estudio. Los elementos subjetivos del individuo que piensa en la problemática social, son precisamente los que permiten aplicar un criterio para convencer o para aprovechar la explotación del fenómeno social en estudio.
Considero apasionante la dinámica reflexiva que exige esta ciencia.
Hernández Santillán Carlos Doroteo
Primer semestre Grupo B
Licenciatura en Sociología
Universidad de Guadalajara
Etiquetas:
Hernández Santillán Carlos Doroteo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)