martes, 22 de mayo de 2018

El niño con el pijama de rayas, reseña.

El niño con el pijama de rayas es una película basada en el libro de John Boyne, trata sobre dos niños de mundos distintos.

ambientada en la segunda guerra mundial, un niño judio, Shmuel  y otro hijo de un nazi, Bruno crean una gran amistad a través de una valla. Por la inocencia de los dos niños no notan sus diferencias.

Al principio a Bruno no le gusto al lugar al que había llegado para comenzar su nueva vida pero después de un día de aventura descubrió un campo de concentración donde conoció a Shmuel un niño de su misma edad e igual de solo, a los dos les faltaba un verdadero amigo en su vida.

conforme pasan los días, Bruno visita a Shmuel crean un gran vinculo de hermandad, a pesar de sus diferencias sociales, culturales y religiosas.

un día Shamuel le pidio a Bruno que lo ayudara a buscar a su padre, Bruno como buen amigo se pone la pijama que le entrego Shmuel y van en busca de su padre, pero los encierran en una cuarto con otras personas, los niños creen que sera una gran aventura pero es un final trágico, que desgraciadamente muchas personas en la vida real pasaron.

es un gran ejemplo de amistad, nos muestra la crueldad de la segunda guerra mundial pero también nos enseña que a pesar de las circunstancias, todos podemos ayudar a un amigo y ser solidarios. 

Falacias  lógicas 


Una falacia es un razonamiento no válido o incorrecto pero con apariencia de razonamiento correcto. Es un razonamiento engañoso o erróneo (falaz), pero que pretende ser convincente o persuasivo. Todas las falacias son razonamiento que vulnera alguna regla lógica. Así, por ejemplo, se argumenta de una manera falaz cuando en vez de presentar razones adecuadas en contra de la posición que defiende una persona, se la ataca y desacredita: se va contra la persona sin rebatir lo que dice o afirma.

No debemos confundir validez y verdad, como ya hemos visto y las falacias se caracterizan porque algo falla en el razonamiento mismo, es decir, o falla la forma y falla el contenido o significado ---la materia--- de los argumentos supuestamente lógicos o válidos. Así es en algunos casos el problema es la ambigüedad de algunos términos, que nos permitía utilizarlos con dos sentidos distintos en distintas premisas, con lo que al final llegábamos a una conclusión disparatada. Otras veces, en cambio, lo que están mal son las premisas (partimos de premisas falsas que nos parecen verdaderas). Finalmente, hay veces en que lo que está mal es la relación misma entre las premisas (que no es lógica).
Por tanto, clasificamos las falacias en formales y no formales o materiales.
Las falacias formales son argumentaciones en las que la conclusión no se sigue (ni necesaria ni probablemente) de las premisas. La forma misma del razonamiento es incorrecta, por lo que es imposible deducir lo que se dice en la conclusión.


Falacias no formales que son razonamientos en los cuales lo que aportan las premisas no es adecuado para justificar la conclusión a la que se quiere llegar. Se quiere convencer no aportando buenas razones sino apelando a elementos no pertinentes o, incluso, irracionales. Cuando las premisas son informaciones acertadas, lo son, en todo caso, por una conclusión diferente a la que se pretende.

¿Por qué decidí estudiar sociología?


Escogí sociología de entre todas las carreras que ofrece la universidad de Guadalajara porque soy una persona que le gusta saber el porqué de todo lo que ocurre y de lo que me rodea. Me gusta indagar, conocer personas y apoyarlas.
Además creo que si plan de estudios está muy completo, da herramientas para lograr una investigación precisa a su campo de estudio.
También elegí la carrera porque me interesan las controversias que atrae la política en la sociedad. 
Otra razón por la que elegí estudiar sociología es porque es muy fácil juzgar a las personas, que conforman nuestra sociedad y creo que en la carrera aprenderé a plantear los problemas y dar una solución de un punto de vista diferente. 

Aunque no es una carrera muy demandada creo que es muy interesante, tratar de entender y dar una posible solución a las problemáticas sociales y más en estos días. 


         Arte, arte y más arte


En este ensayo explico por qué es importante que las actividades artísticas y la apreciación  del arte deban de tomarse en serio en las escuelas públicas.
El arte es considerado como una actividad extracurricular, que en la mayoría de las escuelas públicas la clase de arte es simplemente aprender a tocar la flauta dulce y organizar una presentación para el día de las madres. Pero ya deberían de dejar esa “tradición” y empezar a valorar el arte.
Por eso es que me interese en el tema como socióloga y artista creo que es importante analizar esta problemática ya que es algo que en lo personal me preocupa, no veo un futuro sin arte,  donde los niños no sabrán apreciar una obra de arte de Rivera, Orozco o Leonardo Da Vinci.
Y me interese más en el tema porque en el municipio de el Salto, las actividades artísticas no son tomadas en serio, la mayoría de las escuelas carecen de materiales, instrumentos y de maestros de arte. No hay iniciativa, no solo por parte del gobierno sino por los mismos directores y maestros, incluso de los padres de familia.
El arte es una disciplina, que ayuda a los niños a ser mejores seres humanos, creando conciencia, reafirmando valores, y sensibilizando su personalidad guiando a los niños y niñas a ser adultos compresivos, responsables y sociables.
          Abordo el tema de una manera sociológica, usando un método de investigación                    donde planteo el problema, sus consecuencias y al final, mis conclusiones junto con            una iniciativa para brindar un resultado a la problemática.

Arte, actividad creativa del ser humano que consiste en transformar y combinar materiales, imágenes, sonidos, etc., para transmitir una idea o un sentimiento y producir un efecto estético, o para embellecer ciertos objetos o estructuras funcionales; conjunto de obras resultantes de esta actividad que pertenece a un país, una época, un autor o una estética determinada. (Cayuela, 2003, 107).

El arte puede que tenga diferentes significados pero es un lenguaje universal, que a través de sus manifestaciones nos conectan, ya sea por una sonata de Beethoven, o el sentimiento al leer un poema de Mario Benedetti, por eso creo que es importante que desde pequeños los niños y niñas aprendan a comunicarse a través de una manifestación artística para poder valorar y tener un amor al arte.

La sociología y el arte

Las manifestaciones artísticas en las escuelas públicas deben de ser igual de importantes que las matemáticas u otras materias de su plan de estudio.


Sociología: ciencia que estudia la estructuración y desarrollo de las sociedades; los factores que configuran la vida social: raza, herencia, costumbres y tradiciones, religión, economía, sistema de gobierno, y la influencia que del medio social recibe el hombre; estudia la relación que tienen estos factores con el fenómeno artístico; observa al artista para determinar la influencia que ha recibido del ambiente en que se desenvuelve, así como la que el propio artista y sus obras ejercen en una época y grupo social; además se ocupa de establecer cuáles formas de arte influyen más en el conglomerado humano y en especial, cuál es la función o funciones sociales que desempeña. (Valdés, 1996, 9).

Es importante que los sociólogos intervengamos  en esta problemática, de alguna manera es nuestra labor, contribuir a que el arte se propague, tenemos un rol importante ya que somos los que observamos a la sociedad y tratamos de brindar un método para dar un fin a los problemas sociales.
Y este tema es un problema social, que necesita un pronto y eficaz resultado.
Pedagogía: la educación integra al arte como uno de los elementos formativos de  la personalidad; intuición y sensibilidad son áreas de la personalidad que no pueden desarrollarse a partir de contenidos teóricos co-conceptuales, su muy específica naturaleza requiere de contenidos que sólo el arte, en cualquier de sus manifestaciones, posee. (Valdés, 1996, 9).

A pesar de que la educación es uno de los derechos principales de todo individuo, no todos tienen acceso a esta, México es uno de los países con el más bajo rendimiento académico aunque se diga lo contrario, esto se puede ver fácilmente en cualquier escuela pública del país, por eso el arte debe tomarse como una iniciativa para así alentar a los alumnos con clases de arte, esto para estimular su creatividad, sensibilidad y disciplina.
También funcionaria como una distracción de sus obligaciones, claro dándole un tiempo adecuado sin que interfiera en sus materias básicas.
Para esto sería necesario pedir ayuda a las autoridades correspondientes del sector educativo, ayuntamientos y del consejo de padres de familia, para llegar a un acuerdo donde se contraten profesores que impartan las materias artísticas, conseguir el material adecuado ya sea para clases de pintura, instrumentos, incluso condicionar alguna o algunas aulas específicas de danza, teatro o música.

A esto lo veo como un pacto social como menciona Rousseau en el contrato social
Más como los hombres no pueden crear por si solos nuevas fuerzas, sino unir y dirigir las que ya existen, solo les queda un medio para conservarse, y consiste en formar poragregación una suma de fuerzas capaz de vencer la resistencia, poner en movimiento estas fuerzas por medio de un solo móvil y hacerlas obrar de acuerdo. (Rousseau, 2003, 9).

Al unir fuerzas con las que ya existen, seria referencia a que de las pocas clases de arte que tienen las escuelas puede crearse un mejor plan de estudios artístico, pero siempre y cuando no se deje el proyecto a medias, mostrar una resistencia a la idea sin dejar que terceros intervengan de manera negativa.


Prejuicios sociales.

Otra problemática a la que se enfrentan los futuros artistas es a los prejuicios sociales. Esos que la sociedad por el paso del tiempo ha impuesto y se ha olvidado de que el ser discípulo de algún artista era un gran honor, y de que el arte era una de las disciplinas más valoradas, como antiguamente los aristócratas pagaban por tener al mejor pintor como maestro y era algo de lo que se sentían orgullosos.
Un artista es mal visto de diferentes perspectivas por ejemplo cuando un niño decide dedicarse a ser pintor, sus padres se preocupan por su futuro sobre cómo   es de lo que va a vivir si se sabe que los artistas no son bien renumerados, pero no es solo por cuestiones económicas, sino que por el paso del tiempo a los artistas se les atribuye como personas vagas, sin destino alguno pero no hay porque hacer caso de dichos juicios sociales.
A muchos niños se les ha dicho que si quieren ser artista va a morir de hambre, pero no es verdad, existen muchos campos laborales donde pueden desempeñar su oficio.
Hoy en día el arte ha evolucionado junto con la tecnología y esto ha creado bastantes oficios como animadores ambientando video juegos, crear la banda sonora de alguna película, otro avance en el arte digital son los prototipos de animación tridimensional.
La arquitectura también es arte, y es una de las carreras más demandadas de La Universidad de Guadalajara (UdG).
Es tiempo de terminar con esos prejuicios y darle una oportunidad al arte, apoyando a las siguientes generaciones a seguir sus sueños de ser un escultor, escritor o fotógrafo. Toda carrera es buena si se hace con pasión.

Otro de los grandes prejuicios y uno de los más preocupantes es cuando un niño desea ser bailarín ya sea de folklor, clásico, o contemporáneo  y sus padres se lo prohíben por ser algo de niñas. México es un país sexista, donde a un niño que sueña con bailar en el ballet de Rusia lo juzgan como un niño amanerado, y es preocupante que en pleno siglo XXI se piense de esa manera tan anticuada y ridícula, cuando esa formación artística es de ambos sexos y se han conocido bailarines extraordinarios, así como antiguamente a las mujeres se les complicaba el ser escritoras, o pintoras, poco a poco se van rompiendo esos estereotipos absurdos, creando conciencia social.
Usando como ejemplo a personas que lograron romper los prejuicios, es que se debe de enseñar a los niños y niñas de las escuelas para continuar desmoronando esos pensamientos sexistas.  
Por eso es importante fomentar la educación  no solo a los niños también a los padres de familia, para que entiendan que ser artista no es ser un vago sin futuro, y que las artes son tan de niñas como de niños.

Para eso es bueno crear campañas donde se explique lo que es ser artista, el oficio de las artes, y como terminar con los pensamientos sexistas. Dar ayuda profesional de ser necesario, organizar conferencias y talleres con artistas de las diferentes manifestaciones artísticas.    
  
Más arte menos delincuencia

Si un joven dedica su tiempo libre en practicar alguna manifestación artística ya sea, música, teatro, danza, pintura o alguna otra, será menos probable que se deje influenciar por las malas compañías.
Aprenden a valorar, respetando a los demás y su entorno en el que viven.
Los ayuda a tener una mejor comunicación, con sus padres y con la sociedad, demostrando su inconformidad mediante obras de arte en vez de delinquir.

Conclusión 

Los hechos de la historia contemporánea son también hechos relativos al triunfo y al fracaso de hombres y mujeres  individuales. Ni la vida de un individuo ni la historia de una sociedad pueden entenderse sin entender  ambas cosas.

No poseen la cualidad mental esencial para percibir la interrelación del hombre y la sociedad, de la biografía y de la historia, del yo y del hombre.  (Mills, 2003, 23).
 En conclusión es importante generar una conciencia tranquila, que las personas se involucren cada vez más para poder difundir el arte como una disciplina académica.
Alentar a los niños y niñas a ser artistas, apasionados. Para que en un futuro el arte sea respetada y valorada.
Las personas deben aprender a que el cambio está en uno mismo, no solo es un problema de las autoridades sino de toda la sociedad, todos podemos ayudar de una forma u otra por ejemplo podemos organizar ferias de arte donde se realicen talleres, donar libros que creas que ya no necesitas a alguna escuela o a algún niño, ya sea tu vecino o un niño de la calle.
Si eres artista puedes impartir clases en cursos de verano o ir a una escuela y compartir tu conocimiento.
Con el arte todos somos más felices, aprendemos a valorar las pequeñas cosas, a crear una conexión con las personas que nos rodean ya sea por sentimientos o gustos que tenemos en común.
También se crea un respeto hacia la naturaleza, que es la fuente de inspiración de muchos artistas.


Bibliografía

Cayuela, N.L. (2003) El pequeño Larousse. D.F, México: Ediciones Larousse.

Mills, Charles Wright. (2003) La promesa. La imaginación sociológica. México: FCE. Pp.23-24.

Rousseau, Jean-Jacques. (2003). Del pacto social. El contrato social. México: EDC. Pp. 9-10.

Valdés de Martínez, S.C. (1996) introducción al arte. Guadalajara, Jalisco, México: Libros del Arrrayán.




Reseña obra Dostoyevski (Crimen y castigo)

"Dostoievski estaba convencido de que la humanidad acabaría hundiéndose en la esclavitud definitiva cuando quisiera salvarse a sí misma. El siglo veinte, con sus catástrofes políticas, tecnológicas y ecológicas, le da la razón. No se trata de accidentes sino de las consecuencias ineludibles de la fe en la exclusividad del saber. A partir del momento en que el ser humano se impone el papel de Dios y considera que todo tiene solución, es capaz de sacrificar todo el universo con tal de demostrar que tiene razón"

(Földényi; 2006)


Creo que por sí misma la literatura Rusa del siglo 19 tiene cierta cualidad universal, por el hecho ineludible de que la modernidad occidental , delimitada a ciertos espacios geográficos en el siglo XIX, ha sabido con el tiempo y en pleno siglo veintiuno comerse muchos territorios y adaptarse y vivirse en casi toda la mayoría de la superficie del planeta. Por lo tanto, no ha de sorprendernos que yo encontrara una voz que describía el alma humana y su hacer en un San Petersburgo de mediados del siglo XIX, reflejada en mi propia alma y mi propio hacer en una Guadalajara situada en la segunda década del siglo XXI, si la gran cantidad de “nuevo” que empezaba a reinar la vida de los individuos en esa época, lo vivimos ahora de una forma más refinada, con mínimos cambios, donde lo esencial se mantiene.

Mi primer acercamiento con Dostoievski fue esporádico y misterioso. Acababa de decidir nunca dejar de leer y acercarme lo más que pudiera al fantástico y a veces horroroso vació, de la literatura occidental.
En la casa que me servía de hogar en esos momentos, encontré por azar tres libros de pasta roja y dura, esa clase de libros que de sólo verlos te hablan y convencido intuitivamente de la calidad de su edición, caes irresistiblemente en su encantada persuasión.
Vi uno en particular titulado “Crimen y castigo”, el nombre no me convencía lo suficiente,  pero el autor y su extraño nombre me provocaron interés. Días después le pregunté a un amigo que siempre consideré con un nivel cultural mucho más amplio y profundo que el mío, sí alguna vez había leído a ese autor ruso llamado Dostoievski. Me respondió afirmativamente con grandes elogios al escritor y con la recomendación, según él, (por mi forma de concebir la realidad) de sus libros y su pensamiento.
Lo que experimenté con ese libro, creo que es de los fenómenos más
difíciles de comunicar con palabras, y es uno de los grandes desafíos de cualquier escritor. Fue una mezcla de asombro, miedo, fascinación, incertidumbre, sí, definitivamente es incertidumbre la sensación más relevante; el sentirte dentro de ella y no saber los límites entre lo que está afuera y lo que está adentro, entre lo que se conoce y lo que nunca va a ser conocido, esa sensación nombrada a veces como el absurdo, como esa ausencia de sentido que te sumerge en una profunda relación de admiración y temor con la realidad.
El recorrido por la narrativa Dostoievskiana es un proceso incesante entre comprenderte y comprender lo otro, siempre desde un profundo temor y una constante desgracia. Lo primero que admiré y reconocí en esa primera lectura de crimen y castigo, fue como el ojo narrativo se paseaba ya sea entre; la mente de un joven nihilista, pobre, angustiado, asesino y totalmente exiliado del mundo moral por su ausencia de valores; por calles, callejones y tugurios, donde la miseria humana sustituye la pintura de los muros y la tragedia al nublado sol de san Petersburgo; o por el corazón destrozado, devorado, vomitado y vuelto a comer por la sociedad, de una prostituta cristiana, que su incondicional amor por el otro desahuciado, negado, condenado por el ojo de dios y por el ojo de una sociedad que sabía muy bien condenar pero no condenarse, seguía latiendo y tenía su justificación, como canal de expiación de los pecados, como perdón absoluto y como puente de resurrección hacía el regreso al mundo de lo correcto.
Esa particularidad de la narrativa de Dostoievski, de mirar el mundo desde los ojos de los condenados, de los inmorales, de los insignificantes, de aquellos míseros humanos que caminan en el borde de esa línea que determina lo bueno y lo malo de su condición de humano-moderno, es para mí una de las tantas atribuciones que Dostoievski nos deja a la posteridad. El entendía al humano como el lugar donde múltiples y heterogéneas dimensiones luchan y chocan entre sí, donde lo malo no es simplemente malo. Negaba y fragmentaba la aparente universalidad, que empezaba a  reinar el pensamiento en esa época, donde la razón y su capacidad “divina” podía nombrar, describir y definir cada acto humano. Incrédulo de la esa ciencia que empezaba a obtener autoridad sobre el alma humana, llamada psicología, él la veía con desconfianza, y la desentrañaba con un profundo análisis y desarrollo psicológico de sus personajes.
Nos enseña a ver al humano como una continua e incesante
ambivalencia, donde cada acto tiene en sí, múltiples causas y múltiples interpretaciones de esas causas, y su forma de mostrárnoslo es en sus insuperables narrativas psicológicas, donde cada personaje define muy bien cada uno de los distintitos pensamientos o reflexiones que tiene Dostoievski  (desde su realidad compleja) de cada situación importante en la historia que nos narra. 

Definitivamente nunca ha sido fácil leerlo, sin embargo, eso no anula la capacidad estética y de entretenimiento que tienen sus historias. Cada una es contada con gran conocimiento narrativo y sabe llevarte por cada conflicto de la mano, con una prosa más parecida al ameno y sencillo cuento oral que te contaría tu abuelo, que a esa fría, racionalista y sofisticada prosa llena de adornos que otros escritores se deleitan en mostrar.
Desde la palabra simple y sin artificios complicados, Dostoievski sabe
como capturar lo más profundo en el recipiente más simple, siendo esta forma tan natural y maravillosa de escribir otra de las dimensiones que lo conforman  que más admiro.
Sus historias están llenas de angustia, tanto así que pareciera que
esta emoción tan humana, fuera la piedra angular que guía la mayoría del hacer de sus protagonistas. Así es que ahí, encuentro un punto de conexión entre sus historias y mi vida.

Por alguna razón, desde que tengo memoria, la angustia ha sido para mí una compañera, con la cual he platicado por incontables noches, tanto así, que nunca me ha parecido anormal el relacionarme muchas veces con la vida desde tan inolvidable sentir.

 El que sus historias sean guiadas mayoritariamente por la angustia, tiene su respuesta en el devenir de su propia vida, que a falta de mucho, tuvo de sobra y como eterna acompañante a esa emoción tan pesada e intensa. Su vida, como muchas otras coetáneas a él  y a mí, reflejan ese modelo del hombre moderno, que a base de un marcado y en crecimiento individualismo, que nos separa de la vida social y que nos sumerge en la sustitución de una conexión pre-moderna más orgánica de relacionarnos con los otros, a una raquítica, plástica, robotizada y funcional “nueva” y común forma de relacionarnos con los otros. 

Sin haber hecho una clara reseña narrativa de los hechos de la novela, por mi clara convicción de que una reseña no siempre debe de platicar la historia, sino, porque muchas veces la mejor de forma de convencer para que vean algo que te gusta, es la de platicar tu experiencia con el acto, puesto que:


“Dostoievski no es nada para quien no le viva desde su interior” (Zweig, 2001: 52)


Bibliografía 


Földényi, L. (2006) Dostoievski lee a Hegel en Siberia y rompe a llorar, Madrid, Galaxia Gutenberg




Zweig, S. (2001) Tres maestros. En editorial Porrúa. México, DF.