lunes, 19 de mayo de 2014

Reseña : WALTZ WHIT BASCHIR

WALTZ WHIT BASCHIR
Dirección:  Ari Folman.
Países: Israel 
Año: 2008
Género: Animación
2008: Nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa
2008: Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa
2008: 2 nominaciones a los BAFTA: Mejor película de habla no inglesa y Animación
2008: nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes
Documental  animado sobre la matanza de refugiados palestinos en Sabra y Chatila (Líbano) en 1982.

Todo se convierte en metáfora,  tanto la historia como los elementos  que componen  las imágenes y la música.   Que el documental se convirtiera  en esencia del anime  no fue coincidencia, no se trato de un intento de   dar una perspectiva diferente para llamar la atención publicitaria, fue con todo la intención de  un símbolo para otorgar un mensaje que solamente se descifra al acabar de ver toda la obra.
Los personajes envueltos en sueños, alucinaciones, recuerdos que se quieren olvidar;  personajes que ignoran la guerra que se encuentra enfrente de ellos, que la temen y  que prefieren no estar allí, con ella. Es el conflicto entre aceptar la realidad o desvincularse totalmente  con la creación de un mundo que solamente ven nuestros ojos. Estas son las opciones que deciden tomar los que sufrieron la guerra del  Líbano, para sobrevivir ante un hecho fuera de la realidad cotidiana, al surrealismo  de la guerra.  Pero el verdadero conflicto, la verdadera guerra presentada en Vals con Baschir no es la de musulmanes contra cristianos, es el da ese surrealismo contra el realismo.  Y esta se convierte en la metáfora completa de todo el documental.  De allí que se decida ser animada, el género que siempre va acompañada de la ficción, para hacer contra al género que representa a la realidad: el documental.
La historia, por tanto, se desarrolla en un una balanza ambivalente, segada entre la realidad y la ficción, ambiente constante que invita adentrar al espectador a ese mundo bello, que nos deja el sabor  de una hermosa historia con tonos de realismo mágico, pero que en la realidad fue un desastre doloroso y  cruel.
Ari Folman, a través de sus entrevistas intenta recordar su participación en la guerra, su negación a su realidad de que había  cooperado en la masacre de Sabra y Chatila le impide aceptar tales recuerdos, algunos de ellos disfrazados de  alucinaciones  que los hacen conceder como mentiras.  Con esas entrevistas se da cuenta de algo, que la mayoría tendía a disociar la realidad,  al igual que él, y que narraban la misma historia del choque repentino con aquella realidad seca, rifa y cruel de la guerra. El choque repentino de todos los entrevistados  es también el preparado para la audiencia, las escenas finales, importantes para entender toda le escancia del documental,  son elementos  que hacen posible que la historia contada no solo sean percepciones imaginadas sino también sentidas.  Haciendo que todos entremos en la metáfora, formar parte de la historia de aquellos que zigzagueantes entre  la realidad y la ficción.
Por lo tanto el mundo que nos presenta WALTZ WHIT BASCHIR  es uno poético e hipnótico, es la seducción presentada para caer en la trampa, siempre  la cruel trampa que nos deja perplejos  y confundidos ante tal engaño  impensado.  Es el final  inesperado que siempre nos asalta,  un final que se repite  a lo largo del documental, que se trasfiere a la audiencia y que deja su mensaje, no en una frase, en una imagen o en un sonido,  sino en una sensación que sacude.  En ella se entiende: esta guerra sucedió, murió gente inocente, perdimos a seres queridos, fue cruel y devastadoramente innecesaria, por lo que no se tratara de olvidar y no trataremos de ignorarla.

 





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