jueves, 1 de diciembre de 2011

Reseña de película.

Good Bye Lenin! (2003)

¡Adiós a Lenin!

Good Bye Lenin es una película alemana escrita y dirigida por Wolfgang Becker situada en Alemania del Este en octubre de 1989. Christiane Kerner (Katrin Sass) es una madre orgullosa de sus ideales socialista y miembro del Partido Socialista Unificado. Tiene dos hijos Alex (Daniel Brühl) y Arieane (Maria Simon) –quien a su vez es madre de una pequeña niña-. Alex y Arieane apenas tienen recuerdos de su padre el cual los dejo para irse a la Alemania Oriental como astronauta y allá conoce a otra mujer, se enamora y los deja; o al menos es lo que les dice su madre.

Comienza entonces, cuando nuestro protagonista, Alex, va a una marcha contra Erich Honecker y al encontrarlo su mamá en ésta (siendo una fanática socialista) cae en coma por ocho largos meses. En este tiempo el muro de Berlín cae y con esto se da el triunfo del capitalismo sobre la Alemania Socialista, Ariane se junta con otro hombre y deja su carrera en economía para trabajar en Burger King. Despierta Christiane y no tiene ni idea de lo que ha pasado, su memoria confunde a corto y largo plazo y se encuentra muy débil. El doctor recomienda, pues, que Christiane no tenga impresiones fuertes ya que esto la podría llevar a recaer en un coma. ¿Qué podría impresionar más a una Socialista que la caída del muro?

Es entonces cuando Alex convierte su departamento en una cápsula del tiempo regresando todo tal y como era ocho meses antes. Pero hacer creer a su madre que todo sigue igual va a ser mucho más difícil de lo que él pensaba. Ya en los super mercados no se venden los pepinillos convencionales, sino que ahora, hay una amplia gama de pepinillos importados de todo el mundo. Christiane quiere ver la Tele y Alex junto con su amigo y colega Denis, harán todo lo posible por crear programas de noticias –con noticias vieja- para demostrar que todo sigue igual. Pide ayuda a algunos vecinos y ex-alumnos para demostrar que todo sigue igual.

La cuestión se complica un poco más cuando un día, sin decir nada, la madre de Alex sale a las calles y ve que ya nada es igual. Coches de diferentes tipos y colores, letreros de coca-cola, propaganda política y hasta una gran estatua de Lenin siendo removida por un helicóptero.

Alex la encuentra y la lleva a su departamento y es entonces cuando comienza la prueba final. Alex hará creer a su madre que la caída del muro del Berlín no fue sino porque los capitalistas del oeste quieren adoptar el régimen comunista, cae el muro y los dejan entrar a todos a la socialista Alemania. Alex se va dando cuenta de que está convirtiendo su fantasía en la Alemania socialista que tanto añoró.

Al mismo tiempo, nos damos cuenta de que el padre de Alex, se había quedado en la Alemania occidental debido a que su esposa –Christine- no lo había dejado regresar y ésta, no les había entregado las cartas que él había mandado por tantos años.

En lo personal, considero la película una divertida, dinámica y culturalizadora crítica tanto del capitalismo como del socialismo. Un gran acierto de Becker, una extraordinaria actuación de Daniel Brühl y de Katrin Sass, una maravillosa música de Yann Tiersen pero sobre todo, una encantadora película para todos los gustos.

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