martes, 18 de diciembre de 2012

Niños con Cancer Ensayo






Psicooncología
Social infantíl
Por Humberto Ortiz



Introducción.
Sufrir una enfermedad es siempre una complicación para las personas, tienen que soportar los sintomatología en su cuerpo, se debe invertir tiempo, dinero y mucho esfuerzo para recibir el diagnostico y conseguir curarse.
Una situación peor es cuando el papel del enfermo lo desempeña un niño, dependiendo de la edad, les es más difícil descifrar lo que sienten y expresarlo a los médicos, es difícil también que permitan que los doctores los examinen y no poseen una disciplina como la mayoría de los adultos para llevar su tratamiento como el doctor lo indica.
Ahora imaginemos la situación de un hijo enfermo,  pero supongamos que el niño no está enfermo de un catarro o gripe. El niño tiene una enfermedad de esas que los doctores antes de emitir un juicio definitivo, necesitan una segunda opinión o bien una serie de misteriosas pruebas.
“El niño tiene una enfermedad terminal”; Esta frase es como una bomba a los oídos de unos padres llenos de sueños, ilusiones y amor con respecto a su hijo, por supuesto que a nadie le gusta saber que sus hijos están enfermos y menos aún cuando tienen una enfermedad como el “cáncer”, del cual se tiene mucha información circulando en las conversaciones y medios de comunicación pero esta información es nunca o casi nunca positiva.
Los padres inmediatamente comienzan a pensar de una manera fatalista, comienzan a imaginar a su hijo sin futuro, postrado en una cama o bien piensan en comprar el ataúd mucho antes que pensar en las opciones de tratamiento o en a quien acudir para saber sobrellevar la situación.
Pensar en lo peor cuando uno se entera de que su hijo padece este tipo de enfermedades es muy lógico y es un proceso natural de las personas, se ciegan y sienten que el mundo se les viene encima.
Si bien los padres con su madurez y experiencia en la vida, sucumben como ovejas ante la bestia que representa una enfermedad como el cáncer, que podemos esperar del niño que está padeciendo en carne propia los síntomas de la enfermedad, está asustado al acudir a una clínica fría, donde todo está extremadamente limpio, el señor a quien le dicen doctor le habla como si lo conociera de toda la vida y lo toca o mira su cuerpo sin ninguna discreción. La burbuja personal de intimidad, seguridad y confianza del niño ha sido violada.
El niño está en un terreno hostil, desconcertado por que no entiende del todo sobre que están hablando el doctor y sus padres. A esto le sumamos la reacción de los padres que en lugar de darle una seguridad al pequeño, el logre percibirlos tristes, enojados y preocupados. Automáticamente el niño enfermo adopta la postura de los padres. Después, durante el proceso de la enfermedad, se va dando cuenta que tendrá un tratamiento doloroso e incluso va teniendo experiencias cada vez más dolorosas con este. Se da cuenta que corre el riesgo de morir, su cuerpo ya no es tan fuerte como antes y tiene más cansancio, deja de ir a la escuela, su cabello comienza a caerse, sigue viendo como sus padres se preocupan más por que deben trabajar porque necesitan el dinero pero al mismo tiempo se da cuenta que por dedicarle tiempo a él y su tratamiento los ideales económicos y las necesidades primarias de su familia se están viendo afectados, las personas que lo conocen lo miran de manera muy distinta, como con lastima. Todo esto sucede mayormente mientras el principal afectado no tiene una información clara de lo que le está sucediendo, pero si está percibiendo que las cosas no están bien o toma como una realidad las preocupaciones de los padres que alcanza a escuchar en sus conversaciones.

Sobre la enfermedad.
El cáncer es una de las principales causas de muerte infantil, además constituye una situación grave y estresante que provoca en el niño estados emocionales que a su vez generan malestares psicológicos como son ansiedad y depresión.
La palabra Neoplasia Proviene del griego y significa “Nuevo crecimiento. Es el proceso de proliferación descontrolada de células en un tejido u órgano que desemboca en la formación de un neoplasma, Tumor.
En Latinoamérica el cáncer se ha adjudicado un lugar significativo en la mortalidad infantil, llegando a ser una de las principales causas de muerte infantil, según la sociedad Latinoamericana de Oncología Pediátrica (SLAOP).
Las cifras de las neoplasias en Latinoamérica son aproximadas ya que en algunos países no se tienen registros estadísticos rigurosos.
Del total de afectados por cáncer en la población mundial, el 3 o 4% corresponde a neoplasias pediátricas, también se ha podido demostrar  que los niños tienen un mejor nivel de supervivencia que los adultos.
La incidencia de cáncer infantil es mayor en varones.
El cáncer infantil se caracteriza por ser altamente invasivo, tiene un rápido crecimiento y desarrolla metástasis de manera temprana; la invasión de tejidos sanos es extremadamente rápida, lo que deriva en una sintomatología sistémica como decaimiento y pérdida de peso.
También se caracteriza por  poseer una alta sensibilidad a la quimioterapia y radioterapia, por lo tanto existirían buenas posibilidades de mejora y/o cura  de realizar a tiempo un tratamiento curativo o paliativo.
El tratamiento actual se basa en dos niveles, uno local y uno sistémico. El local se trata con cirugía y radioterapia y el sistémico con quimioterapia.
Con este enfoque multinivel se ha conseguido disminuir la mortalidad de cáncer pediátrico considerablemente.

Repercusiones psicológicas y emocionales.
Sufrir una enfermedad es una situación estresante y más cuando se trata de enfermedades crónicas como el cáncer, puesto que amenaza directamente la supervivencia, el curso y pronostico de la enfermedad son inciertos ya que el padecimiento puede suponer mutilaciones en el afectado, los tratamientos interrumpen la vida cotidiana produciendo cambios importantes en los hábitos de los pacientes y sus familiares.
En el caso de los niños, la experiencia de sufrir cáncer y estar sometido al tratamiento es altamente traumática, más aun cuando el niño tiene un exacto conocimiento de lo que sucede. El menor debe enfrentarse a situaciones estresantes como los procedimientos médicos invasivos y dolorosos, periodos de hospitalización, interrupción de la asistencia a la escuela, perdida de la intimidad e inclusive periodos de aislamiento.
Sentimientos de temor, angustia, ira, culpa y pánico se produce en el niño. También suelen surgir fantasías relacionadas principalmente con daño corporal, temor a morir o quedar con algún defecto.
Muchas veces se ven obligados a faltar por periodos a la escuela o bien llegan a abandonarla, perdiendo así el contacto con personas de su edad que es vkital para el desarrollo del individuo.
Distintos autores e investigadores señalan que luego de realizado el diagnostico de cáncer, es predecible que se produzca una reacción emocional aguda, caracterizada por la aparición de síntomas ansiosos y depresivos, también plantean que las fuentes de ansiedad varían dependiendo de la etapa de desarrollo en la que se encuentre el niño. Así los menores de 6 años presentarían ansiedad frente a la separación de sus figuras significativas, los de entre 6 y 10 años manifestarían  respuestas ansiosas ante los procedimientos médicos.
Los mayores de 10 años presentarían reacciones ansiosas frente la perdida de funciones corporales y/o de la vida.
Las reacciones emocionales pueden varias dependiendo del avance del tiempo con la enfermedad.
En diversos estudios no se ha encontrado una diferencia significativa en las reacciones emocionales entre niños y niñas.
Al parecer esta enfermedad en periodos críticos del desarrollo ocasiona que este tenga algunas características distintas a los niños que no padecen una enfermedad crónica, principalmente en lo que representa a sus experiencias entre pares y en la interacción con los adultos.
Este comprobado que a más tiempo de padecer la enfermedad, menos ansiedad es presentada, quizá sea porque con el transcurso del tiempo los niños se van habituando a las características de la enfermedad, así como también a las exigencias del tratamiento.


Fuentes
*Revista de psicología y psicología clínica 2005.
Volumen 10, Numero 2, pp 115-124.
Asociación española de psicología clínica y psicopatología (AEPCP)
Ansiedad y depresión en niños diagnosticados con cáncer.
Pamela Cabrera, Beatriz Urrutia, Verónica Vera, Mónica Alvarado y Pablo Vera-Villarroel.

*Actualidades en psicología vol 20, núm 107, 2006, pp. 22-44
ISSN:0258-6444
Depresión en niños y niñas con cáncer.
Yolanda del Refugio Gonzales Hernández
Costa rica.

*Impacto psicosocial del cáncer en niños y adolecentes

Claudia Marcela Saucedo Melo
Residente psiquiatría, Universidad militar nueva granada, Bogotá
Roberto Chaskel
Coordinador psiquiatría infantil y adolescencia, Hospital Militar Central, Bogotá


Conclusión.
Las enfermedades terminales como el cáncer son uno de los más grandes temores de la mayoría de las personas, este miedo esta principalmente fundado en el desconocimiento de los procedimientos y las posibilidades de superar dicha enfermedad.
En esta investigación específicamente es muy notorio que los mayores problemas vienen por la falta de comunicación entre los familiares y el niño enfermo.
Los daños psicológicos son fuertes ya que el afectado cambia drásticamente su estilo de vida, se enfrenta a temores propios e inducidos por las personas que conforman su entorno, sin embargo está demostrado que los seres humanos tenemos una gran capacidad de adaptación y aceptación de los procesos a los que nos vamos enfrentando durante nuestra vida; si bien los procesos son difíciles, también representan experiencias muy valiosas para la vida de las personas que padecen la enfermedad y sus familiares.
Los sobrevivientes a una enfermedad terminal pasan por todos los procesos traumáticos casi forzosamente y al recuperarse de la enfermedad llegan a un punto de valoración de la vida mucho mayor del que tenían antes de enfermarse.
Los niños sobrevivientes al cáncer comúnmente guardan un gran aprecio a sus familiares, doctores y todos los involucrados en su proceso, también mayormente buscan la trascendencia de sus conocimientos al compartir su experiencia con otras personas que están viviendo esas situaciones.
Creo personalmente que la debería existir en cada hospital, un centro de información y apoyo psicológico social, que brinde apoyo a las personas que cruzan esta penosa situación. También sería importante difundir mas información en las escuelas y medios de comunicación sobre los avances médicos y quirúrgicos, así como también cifras de supervivencia para abolir los temores por desconocimiento que hay sobre esta enfermedad.

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