domingo, 23 de abril de 2017

Ensayo

Tiempos postmodernos: La expresión visual como significación efímera. 


Andrea Sofía Montaño Luna 
La manifestaciones artísticas  mantienen una conexión directa con el modo en que percibimos la realidad. Consolidar una manifestación artística se pauta por variados factores; los que constituyen nuestra existencia. La obra pictórica, a lo largo de la historia, ha presentado cambios, tanto en la forma de percibir como de plasmar. La originalidad de un artista o creador se define a partir del estilo, su sentido único de percibir y representar la realidad, sin embargo, hay tendencias que buscan romper con corrientes dando paso así a la búsqueda constante de la innovación. Estas formas de crear originan tendencias que general cambios en los estilos de una época, dejando la lucha por la innovación. Pero, ¿es en esta constante de innovar que la originalidad sensible de una obra pierde sus valores? Esto es de lo que a continuación me encargaré de analizar.

La complejidad del lenguaje visual. 

El arte como definición es, en esencia, subjetividad. Desde tiempos remotos, el hombre ha estado en coexistencia con el arte, como una creación que expresa una visión sensible del mundo circundante o imaginativo. El arte permite transmitir emociones e ideas, percibir sensaciones distintas. Es el producto de una determinada situación histórica y social, resultado de la cosmovisión de cada grupo, atendiendo a factores geográficos, económicos, sociales, políticos y religiosos, por lo que se puede afirmar que el rasgo distintivo del arte es el de reflejar la conciencia social del grupo humano en que se genera 
Una pintura expone una mensaje, una idea o una historia. El mensaje suele ser más difícil de transmitir e interpretar, y se requiere una capacidad filosófica para la percepción visual. El lenguaje de la imagen se complejiza, dado que contiene toda clase de argumentos, narraciones, personajes, escenarios y tiempos. La interpretación de una pintura o  composición visual implica una vinculación profunda; un diálogo entre la imagen y el que mira. En este sentido cada parte de una pintura, imagen o composición constituye a una pequeña parte del significado de la totalidad del mensaje. La información que puede brindar una imagen, puede ir más allá del significado encriptado. Veamos una pintura, imagen o composición como un documento histórico; un atuendo específico, colores con significados adquiridos, posturas, artilugios propios de una época... en fin, todo esto puede dar información sobre el contexto y sobre el significado de la obra.  
Las imágenes no sólo reflejan hechos. Las pinturas crean mundos con un lenguaje propio. Interpretan acontecimientos con herramientas especificas que nos permiten reflexionar sobre la vida cotidiana y acontecimientos importantes. Explorar en el lenguaje complejo del arte puede volvernos más críticos y alertas a los programas de todos los sistemas visuales, de significación, incluidos las publicidad y los medios.  

 Los valores estéticos 

El ser humano tiende a emitir juicios u opiniones sobre lo que le rodea. Los valores se inclinan hacia la utilidad, se valoran los objetos que están al alcance o de uso regular y se hacen preferencias sobre aquello que es útil, bueno, verdadero, justo o bello. Y al mismo tiempo existen los opuestos: inútil, malo, falso, injusto y feo. Los valores como atributos intrínsecos de las cosas o adjudicados e medida que el hombre se los atribuye, existen. Existen como una relación que se establece entre el objeto-hombre y que, al descubrirlas, satisfacen alguna necesidad. 
En el arte, existen valores formales, de asociación y utilitariosLos valores formales son los valores estéticos, que son propios del arte, cuyo objetivo es la sensibilidad del hombre. La estructura de una obra es siempre compleja, pero para que alcance su auténtico valor, necesita de que los elementos que la componen estén fundidos en una plena unidad. 
Hartmann dice que un rasgo peculiar de los valores estéticos que consiste en estar adheridos no a la realidad en sí del objeto, sino a lo que es el objeto para el contemplador. 
Los valores estéticos son valores, a diferencia de otros que pertenecen al campo de lo ideal. El contemplador solamente los reconoce por medio de la intuición estética. Y los reconoce por medio de cada una de sus partes, en las que el valor fundamental puede recaer en alguna de ellas, no puede valer aisladamente, si no, en correlación con el conjunto. Para contemplar una obra se necesita del todo, como una unidad armonizada compacta. 

La evolución del arte
  
El arte, como toda actividad humana, evoluciona  conforma la vida va cambiando. El artista y su estilo se transforman como consecuencia del lugar y tiempo. En cada época histórica se da una determinada forma de crear, que es la característica propia de una época, de una escuela, o un individuo.   
El estilo propio de una época tiende a agrupar en escuelas o corrientes a autores que se desenvuelven en el estilo de la época. La evolución histórica afecta a cada escuela o corriente lo que provoca la aparición y desaparición de los estilos, a este proceso se le conoce como ciclo del arte. Este ciclo se desenvuelve en tres fases: Incubación, madurez y decadencia. 
Un estilo nace cuando, para crear una obra, se toman elementos de una influencia anterior, pero se le atribuyen elementos nuevos. A partir de aquí los elementos tomados de las escuelas o estilos pasados se alejan hasta que se adquiera un sello propio; es decir, la innovación, que caracterizará a una nueva escuela.  

Siglo XX; el modernismo
  
Para entender el posmodernismo es preciso conocer a lo que se le atribuye como modernismo. 
La característica principal del modernismo es cuestionar al realismo. Se manifiesta contra toda la forma de creación anterior a ella y tiene como propósito superar las tradiciones estéticas y crear un arte nuevo. 
El modernismo no surge como un sólo movimiento, si no que comprende al simbolismo, impresionismo, decadencia, fovismo, cubismo, postimpresionismo, futurismo, constructivismo, expresionismo, dadaísmo y surrealismo, los “ismos”. Movimientos que surgen a partir de una visión critica sobre lo ocurrido durante ese tiempo, tales como el dadaísmo y el cubismo, surgidos después de la segunda guerra mundial, por nombrar algunos ejemplos.  
Estas nuevas formas de crear, suponen nuevos valores en el arte y niegan los valores plásticos tradicionales, reconsiderando así lo que es arte. En estos movimientos se experimenta con nuevos objetos, incluidos los de la vida diaria; el uso arbitrario del color, el rechazo a copiar las textura, formas o espacios, entre otros elementos que rompen con las formas equilibradas, la armonía del color; las tradiciones que anteceden.  
En contraste con el modernismo, el posmodernismo sostiene una subjetividad relacionada con la moral, las construcciones sociales, los movimientos políticos, el arte, la religión, y las declaraciones de verdad; concibiendo la verdad como algo meramente relativo.  
El posmodernismo no sigue ninguna regla. Afirma que no hay significados profundos para descubrir porque el significado va cambiando con el tiempo. Básicamente se puede deducir que el significado no tiene un fin y, si lo hay, interesa más cómo es transmitido que el mensaje o significado en sí mismo.  
Ya he explicado anteriormente sobre la complejidad del lenguaje visual y la importancia de sus elementos, entonces, ¿podríamos considerar una obra sin un fin a su significado, igual o más valiosa que otra?. La interpretación de una obra forzosamente necesita de dos elementos: El mensaje y el contemplador. Si nos familiarizamos con algunas de las obras de exponentes de estas corriente (Dígase KandinskyPollockMondrian por nombrar sólo algunos) podemos observar que es necesario un elemento más para la interpretación; el discurso propio del autor (o justificación). Para el posmodernismo, en la actividad pictórica, las obras son signos abiertos a la imaginación. 
 Sabemos que cualquier obra recae en la imaginación del contemplador, veamos a la imaginación como un puente, entre la obra y el que la mira, y  entre la obra y el que mira hay un diálogo. Entonces, ¿es acaso que el diálogo se ve turbado por algo meramente llamativo? Si esté es el caso, estamos ante algo puramente ornamental, contradictorio a la sensibilidad originaria de la expresión visual. 
Sin duda, cualquier manifestación artística está ligada a su contexto. Sólo es necesario mirar nuestro contexto actual para darnos cuenta de las repercusiones que esto tiene en el arte.  

El arte no tiene ninguna utilidad práctica. Su única utilidad es la de sensibilizar y liberar al hombre. 

1.Valdés de Martínez, S. (2004). Introducción al arte. Guadalajara: Libros del Arrayán.
2.Cavalaro, D., Vago-Hughes, C. (2001). Historia del arte para principiantes. Buenos aires: Longseller.
3.Ramirez, C. (2017) Valores estéticos en el arte. Tamaulipas: amArte http://amarte-cecy.blogspot.mx/2012/02/valores-esteticos-en-el-arte.html

Presentación 
https://es.slideshare.net/SofaMontao1/presentacin-de-ensayo-75328179

No hay comentarios:

Publicar un comentario